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El amor equivocado.

4/7/09 |


Capítulo 2.

En el coche, me senté al lado de Tom, él no se daba cuenta pero todo el viaje no podía apartar mi mirada de su cálido rostro. Como me molestó que llegaramos tan pronto al restaurante, se tarda diez minutos en llegar ahí pero para mí, fueron segundos.
Simone nos abrió la puerta y se fue a hablar con el camarero para que nos preparase la mesa.
-¡Hola!
David entró detrás de nosotros con una gran sonrisa.
-Que,¿cómo estás Sami?
Se acercó a mi y me acarició el pelo. Como me da mucha rabia que me toquen el pelo y él lo sabe, le sonreí con desgana mientras el se dirigía hacia Simone y mostraba una pequeña sonrisa.
Perdí a Tom, yo quería sentarme a su lado y al parecer había ido al servicio así que tiré mis llaves al suelo para quedarme atrás mientras el camarero llevaba a los demás hacia la mesa.
-¿Vamos Sami?
Tom me acarició la espalda mientras me levantaba.
-Si,es que-le enseñé las llaves-se me habían caido-sonreí.
Tom me devolvió la sonrisa y si no hubiera sido porque estaba ante mucha gente me hubiera caído allí mismo, me hizo un gesto para que fueramos a la mesa. Justamente nos habían dejado dos asientos un poco apartados de los demás.
-Bueno chicos esto es un buen comienzo, la discografía quiere haceros una fiesta de bienvenida como les ha hecho a todos los grupos que pertenecen a Universal, han pensado en invitar a parte de vuestro instituto y a varios cantantes-nos dijo David.
-Estupendo-dijimos todos.
-Pero,¡si no conocemos a nadie del instituto!-reclamó Gustav y todos nosotros asentimos a su favor.
-Si pero ya veréis que cuando salga vuestro disco os conocerán rápidamente- apareció aquella gran sonrisa de David.
-Sam, tú también vienes claro-dijo Bill.
-Bueno si estoy invitada pues claro-dije con una sonrisita vergonzosa.
-Claro que si no digas tonterías nos has buscado el nombre que menos podríamos hacer por ti.-dijo Tom tocándome la barbilla.
-¿Cómo es eso de qué os ha buscado un nombre?-David posó su mirada en mí.
-Pues...
David es perfecto para intimidarte tan solo con la mirada aunque no lo haga aposta así es que siempre que hablo con él me pongo nerviosa.
-Pensamos que Devilish no era un nombre chocante- Tom me ayudó- y aqui está chica...
Tom empezó a acariciar mi mejilla tan suave como si estuviera acariciando la cosa más frágil que pudiese existir.
-...nos ha buscado el nombre.Tokio Hotel.
-¿Te gusta?-le pregunté a David con miedo a su respuesta.
Este se tocó la barbilla asimilando el nombre.
-Me gusta-sonrió de oreja a oreja.
Me sonrió e intenté incorporarme para devolversela.
-Es que podrías haber sido nuestra manager de ante mano, sin ánimo de ofender eh David-dijo Georg bromeando.
-Ya claro-el nombrado no le miró con buenos ojos.
-¡No!-pude incorporarme y reí ante el comentario de mi amigo-me conformo con que me dediquéis los premios.
-Por supuesto-dijo Tom.
La noche,como casi siempre que estoy cerca de Tom, se pasó rápida.
Simone aparcó su coche en la puerta de su garaje.
-Gracias por la cena y todo Simone.
-No tienes que agradecerme nada siempre serás invitada.
Me encantaba cuando me abrazaba, era como mi madre las dos usaban el mismo perfume y sus abrazos eran claramente cálidos y hacian que cualquiera se sintiera agusto cerca de ellas.
Se separó de mi y detrás de ella estaban sus hijos.
-Venga despediros de Samanta que es tarde y mañana tenéis clase.
Simone acarió la cara de su hijo mayor y al hijo menor le besó dulcemente la cabeza y entró para adentro.
Mis ojos seguían a Tom que se apoyaba en el coche de su madre mirando hacia atrás para ver si su madre había entrado y acto seguido sacó un paquete de cigarros del bolsillo de su pantalón, cogió un cigarrillo y se lo colocó en sus labios mientras con la otra mano sacaba un mechero; lo encendió y me pareció extremadamente maduro como absorvía el humo de aquel tubito con nicotina. Al darse cuenta de que le observaba dibujó una pequeña sonrisa pícara y extendió el cigarro.
-¿Quieres?-me ofreció.
Me incorporé rápidamente y le negué con la cabeza.
-Alguien podría vernos.
-Para nada-dijo vacilante-son las tres de la mañana y en este barrio a estas horas estarán sobando como un bebé.
Reí por el comentario.
Me había olvidado de Bill que apareció de inmediato y no con muy buena cara a cogerle el cigarrillo a su hermano que éste ni se inmutó.
-Si ella no quiere-le pegó una calada-yo si-exhaló el humo.
-Yo creo que me voy a ir llendo-señalé hacia mi casa que estaba justo al cruzar la calle.
-Quédate un rato más-me pidió Bill.
-No.
Claro que por mi me quedaba encantada.
-Es que entonces mañana no hay quien me levante-sonreí.
-Como quieras chica, buenas noches-Tom se despidió de mi.
-Hasta mañana-siguió su hermano.
-Igualmente-les dije y crucé la carretera sin mirar atrás.
Saqué las llaves del bolsillo de mi pantalón ancho y moría por volver a verle así que cerré los ojos y giré mi cabeza; allí estaba como le había dejado, alzó su mano para decirme adiós hiciendo yo lo mismo. Al entrar no supe hacer otra cosa que cerrar la puerta con mi espalda mientras me deslizaba sigilosamente hacia abajo hasta quedarme sentada y sonreir como una tonta.
La noticia de que los chicos más raros del instituto fueran a ser famosos,se disparó por todo el instituto sin dejar ni un rincón. Claro está hay gente demasiado convenida y lo que en nuestra vida se han inmutado para mirarnos quieren ser los mejores amigos de ellos,pero, para eso ya estoy yo.
Como cada día para esperar a entrar en clase nos quedabamos en el pasillo nosotros cinco viendo a la gente pasar, una inesperada bicha se acercó a nosotros.
-Oh Tom.
Vanesa,la chica más querida y odiada de todo el instituto, y del planeta.
- Yo sabía que ibas a triunfar siempre os he apoyado.
Mientras reía por lo que había dicho dentro de mi tenía una rabia inmensa porque estaba abrazando al chico al que quiero.
Acto seguido la cogí de aquella cabellera rubia y con toda mi furia la estamparía en la taquilla haciendo que su hermosa cara se le quedara hermosamente asquerosa, al menos, eso ocurrió en mi mente.
Me fijé en que las amiguitas de la pija que aún seguía tocando a Tom, estaban haciendo exactamente lo mismo con mis otros tres amigos,pero, quien me importaba era
-Ehm¿qué haces?-dijo Tom quitándole las manos de encima.
Una sonrisa, una gran sonrisa, se dibujo en mi rostro al ver la reacción de Tom.
-Si ¿qué haces?-no pude evitar el saltar.
Vanesa me dedicó la misma mirada que le estaba echando yo hace unos minutos, pero esta, mezclada con asco.
-Foquita ¿por qué no te callas?
-¿Por qué me lo mandas tu gilipollitas?
-¡Eh! basta- dijo mi querido poniéndose entre nosoras dos.
-Uf gracias Tom-Vanesa volvió a abrazarle-¿por qué no nos vamos?
-No la que se va a ir eres tú, Sam es mi mejor amiga y ella es la que siempre me ha apoyado-me cogió de un brazo y acto seguido colocó su brazo por encima de mis hombros-. Ahí te quedas bonita.
No me lo podía creer. Vanesa me miró con más asco y perpleja con lo que había dicho a Tom cogió a sus amigas y se fueron.
-Gracias Tom-se sonrojaron mis mejillas.
-De nada-separándose de mi-tan solo le he dicho la verdad-me sonrió-. Bueno tenemos clase de matemáticas al salir nos vemos.
-Claro- dije con timidez mientras miraba como se marchaba.
-¡Sam!-Bill me distorsionó de mi alegría- al salir ¿te esperas no?
-Claro Bill como siempre, adiós.-dije con una sonrisa que se notó que era forzada y se di media vuelta.
Es tan oportuno, me cae extremadamente genial, es mi mejor amigo pero, no soporto que esté asi encima mia cuando estoy difrutando de Tom que ahora más que nunca creo que puede llegar a sentir algo por mi. Me senté en mi pupitre y mientras el profesor de biología explicaba los tipos de minerales, apoyé mi mano en mi barbilla mirando el espléndido día que hacía fuera, pensando también en que, Tom, Tom me había defendido, y lo hizo ante la chica que todos desean y que más de una vez el ha dicho que le gustaría liarse con ella. Pero, ¡lo había echo! la dejó en su sitio, ¡por mí!
Las mariposas de mi estómago no dejaban de rebolotear, tenía un buen presentimiento.
El timbre tocó, me había tirado toda la hora sin prestar atención con una gran sonrisa en mi rostro. Salí de aquella aula y al salir por la puerta principal vi a Tom que me esperaba con lo demás en la furgoneta de Gustav.
Me preparé para echarme a correr y llegar cuanto antes al lado de Tom pero, sentí un gran golpe en mi hombro que hizo que los cuadernos que tenía en mis brazos, calleran al suelo esturreándose algunos papelitos.
-Mira por donde vas.
No me hizo siquiera falta mirarle a la cara porque al oir su fría voz supe que se trataba de Vanesa. Sin decirle nada me agaché para recoger mis papeles y mi cuaderno pero, para mi sorpresa, Vanesa seguía allí y fue más rápida que yo al coger mis cosas.
Terminaron las clases y Mari se dirigía hacia la furgoneta de los chicos que ya iban con guardaespaldas y todo que los iban a recoger.
-Ten foca que es que con las grasas que tienes ya no ves nada….o espera un momento ¿qué es esto?-cogió un papelito que sobresalía de la libreta.
-Trae.
Me acordé de que justamente en esa libreta dibujaba muñequitos besándose que eramos claramente, Tom y yo.
-No me lo puedo creer-puso los ojos como platos y empezó a reir-¿amas a Tom?
Además de los muñequitos para más vergüenza mía, vio al lado que no lo ponía nada chico, te amo Tom.
-No...yo...no-dije tartamudeante.
-La foquita tiene sentimientos y todo y hacia su mejor amigo-empezó a reirse y paró de pronto-,pero, quiero recordarte que antes ha dicho que eras su mejor amiga nada más pobre,-volvió a reirse y otra vez se paró de pronto- Mira me das lástima no le voy a decir nada pero eso si no te me pondrás en medio Tom va a ser mío las cámaras me esperan y Tom es la mejor vía más te vale estarte calladita ahora que se me ha escapado delante tuya, ¡ten!-me tiró la libreta en la cara y se largó.
Suspiré y empecé a verlo todo borroso, una lágrimas calló por mis encendidas mejillas por la impotencia que sentía.
Vi al fondo algo moverse, era Tom que me llamaba con la mano. Me sequé la lágrima y me dirigí rápidamente a la furgoneta.
-¿Por qué has tardado tan...?
Al darse cuenta de que en mi rostro se veía preocupación me preguntó:
-Que ha pasado-se cruzó de brazos- no me digas que otra vez se han metido contigo.
Con los que más se metían en el instituto eran conmigo y con Bill pero claro, él es famoso y la única que queda soy yo y por eso no me sorprende que Tom me haya preguntado eso.
-No que va-sacudí la cabeza.
-Entonces,¿qué te pasa?- estaba interesado.
-Me..-¿qué le digo?- me he caído-solté de carrerilla y esbocé una sonrisa.
-¿Y estás bien no te has hecho daño?-saltó el hermano de Tom también preocupado.
-Estas loca ten más cuidado-dijo Tom acariciándome el rostro.
-Si, lo tendré.
En el trayecto a mi casa, no les miré a ninguno, por no mirar, no miré ni a Tom. Más de uno clavaba la mirada en mi sabían que no estaba para tirar cohetes. Adiós me dijeron Gustav, su padre y Georg al dejarme en casa y yo amablemente les dije gracias y adiós y acto seguido sin despedirme de los gemelos fui a cruzar rápidamente la calle.
-¡Sam, Sam!
Sentí algo en mi hombro, era Bill me había cogido.
-Dime Bill-mientras suspiraba.
-¿Por qué estás así? Creo que por un simple porrazo no es, sabes que puedes confiar en mí.
-Claro que se que puedo confiar en ti, gracias.
Y eso es muy cierto puedo contar con él para lo que quiera,es más se lo podía decir claramente de que estaba enamorada de su gemelo pero, me da bastante vergüenza y ahora más porque sé que Vanesa tiene toda la razón. Pensé en que escusa ponerle y no se me ocurrió una más tonta.
-Es que estoy nerviosa porque no sé que ponerme para la fiesta.
Hice una mueca porque era realmente ridícula la escusa. Bill claro está soltó un soplido.
-Te creía la reina de las escusas pero aqui has fallado.
Bill se cogía de la asa de su mochila con la mano izquierda mientras que con la derecha la tenía metida en su bolsillo. No se porqué pero en ese instante Bill me pareció, no se, atractivo. Bill esperaba mi respuesta y reaccioné rápido.
-Es que claro me estoy haciendo mayor y ya me están llegando los rasgos femeninos-dije esbozando una sonrisa.
Bill se echó para atrás de la risa dejando ver su plateado pirsing de su lengua, al verle así no pude evitar el reirme también.
-Siempre has sido muy femenina.
Sacó su mano derecha del bolsillo, cerró su puño y me dio un pequeño golpe en el hombro que me hizo retroceder un paso al no esperarmelo.
-Ya, gracias.
Nos quedamos en silencio observándonos. Aqui si me gustaba Bill, por nada puedo reirme con él y cuando no me gusta es cuando se interpone entre su hermano y yo.
-Cualquier cosa... ¿me la dirías?
Sacudió su cabeza para echar su flequillo al lado y poder verme mejor. Dudé un segundo para responderle.
-Claro Bill, claro.
-¡Eh Sam!
Tom salió de la puerta de su casa ya había dejado sus cosas dentro.
-¡¿Vas a venir esta tarde al estudio?!
Me dijo a voces por nuestra distancia.
-¡Tengo que ir al instituto esta tarde a dar clases! ¿Te has olvidado?-respondí al igual que él.
-¡Cierto, entonces hasta mañana!
-¡Ajá!-bajé la voz y miré a Bill-. Bueno Bill hasta mañana- le dediqué una sonrisa y me dí media vuelta.
No se si llegó a decirme adiós por lo rápido que fui a mi casa.
Al abrir la puerta de mi casa mi madre estaba viendo la televisión en el saló pero no pude ni saludarla, tenía que meterme en mi habitación a deprimirme un poco más.
Cerré la puerta, dejé la mochila en el suelo y cogí me gran tigre de pelucho y me tumbé boca abajo mirando al suelo.
¿Y si Vanesa se va de la lengua? me podría ahorrar el paso de decirselo a Tom personalmente y si en verdad me quiere él ya me diriía algo esa puede ser una teoría pero, ¿y si Vanesa tiene razón y Tom me ve como su mejor amiga gorda? esa es otra gran teoría. Bufé hasta quedarme sin aliento y el sonido de la puerta cerrarse me distorsionó.
Me dí la vuelta y al ver a mi madre, a mi jóven madre aunque con algunas arrugas, a mi dulce y cariñosa madre, apoyada en la puerta me hizo bufar más.
-¿No te han enseñado qué tienes que tocar antes de entrar?-me quejé.
Mi madre se puso en defensa y vino hacia a mi con su dedo índice levantado.
-¿Y a ti Samantha, no te he enseñado qué tienes que saludar?
-Mamá es que…
Aparté la mirada de sus ojos y la cogí de un brazo para que se pusiera al mismo nivel que yo para poder abrazarla. Cuando reaccionó me rodeó dulcemente devolviéndome el abrazo.
-¿Qué ha pasado?
Tenía que decirselo,a Bill y a los otros puedo engañarles perfectamente pero,¿a la mujer que me dio la vida? me creo que no...Así que no tengo otro remedio que mirarla a los ojos y decirselo.
Su reacción fue entre abrir la boca y abrazarme.
-Cielo no tienes porque ponerte así. Tengo una idea, vayámonos de compras y te compro algo elegante para la fiesta se quedará impresionado porque como siempre vistes con ropas anchas…
-Mamá- me quejé- sabes que no me puedo poner cosas pegadas, esta barriga me lo impide-me toqué las chichas.
-No seas tonta si Tom verdaderamente te quiere no le importará la barriga ni nada.
-Vale está bien-me rindí- pero me tienes que ir a recoger al instituto.
-Oh cierto las clases particulares-sonrió-. Venga ven a comer algo.
-¡De acuerdo!-me levanté rápidamente.
Mi madre sabe cuando alegrarme, se que me quejo por mi gordura pero es algo que no puedo evitar, es que no hay cosa más deliciosa que la comida...y bueno Tom pero a ese creo que lo cataré...no se.

Al llegar a las clases particulares, hice como si estuviera tomando apuntes pero tan solo pensaba en lo que me había dicho mi madre, en que Tom me vería guapa. Una pequeña sonrisa se dibujo en mi cálido rostro. ¿Podría llegar a gustarle si me viese más...femenina? No lo sé pero, ¿por qué no?
De nuevo la hora se me pasó volando y mi profesor y mis demás compañeros ya habían recogido.
-¿Piensa quedarse aqui toda la tarde, señorita Gómez?
Sacudí la cabeza cogiéndo mis libros y me marche. Me resulta gracioso cuando los profesores nombran mi apellido, es español mis padres son de allí pero decidieron venirse a vivir aquí, la vida era mucho mejor y no saben cuanto se lo agradezco, si no, no hubiera conocido jamás a quienes son ahora mis mejores amigos y al chico de mi vida.
Pensando en estas cosas no me di cuenta de que un obstáculo se me presentó al intentar salir de aquel instituto.
-¿Puedes quitarte de en medio si no es molestia?-le dije a Vanesa apartándola con una mano.
-Pero,¿ por qué esa grosería?-frunció el ceño- Veras Sam quería pedirte perdón.
-¿Qué?-dijo en un grito ahogado y enarcando una ceja.
Vanesa no puede llegar a pedirme perdón, es como si una pitón dejara en vida a su presa: imposible.
-Si es que verás, tu amas a Tom y voy yo y te lo quiero quitar no es justo porque tú seguro que lo quieres de hace mucho.
Sus palabras me sonaron sinceras y fue por eso que los pelos se me pusieron de punta.
-Si-sisé- la verdad es que si.
-Pues ya está-sonrió- no se diga más, en la fiesta de mañana te ayudaré a conseguirlo.
No se si fue ver a Vanesa sonreir o por lo que me dijo pero, un sudor frío me recorrió por la espalda.
-¿En serio?-enarqué una ceja.
-Claro que si.Yo le digo cuatro cosas y es tuyo.
-¿Grrracias?
No sabia si se las tenía que dar.
-No hay de que mujer-me puso sus frías manos en los hombros- todo con tal de ayudar. Ahora ayúdame tu ¿por qué no nos tomamos un refresco, lo coges tú?
-Vale-le sonreí.
Bueno parece que no es mala chica.
-Ohm trae aquí tu mochila-me la cogió.
Y se lo agradecí con una sonrisa. Claro le invitaría yo, sus palabras eran sinceras y decía que me iba a poner con Tom quien si no mejor que la guapa del instituto.
Nos tomamos el refresco y empezó contarme como le iba la vida del estudiante y me contó lo que se iba a poner para la fiesta. Claro, un traje ajustado.
Mi madre le dió al clarcson, estaba en la puerta.
-Me tengo que ir-le dije.
-Vale, me lo he pasado bien contigo. Hasta mañana.
-Adiós.
La miré y le sonreí despidiendome de ella.
-Hola mamá- mientras abría la puerta del copiloto.
-¿Esa no es Vanesa?-me dijo frunciendo el ceño y señalándome con su cabeza.
-Si-miré para al lado que aún seguía donde la había dejado.
-¿Qué haces con ella?
-Me ha pedido perdón.
Mi madre se quedó con la misma cara que creo tuve que poner yo cuando oí a Vanesa pedirme perdón.
-Si es que dice que me va ayudar a conseguir a Tom. ¿No te parece maja?
-Hija no me parece nada bien y menos saliendo de esa chica, ¿cómo te has podido fiar?
-Simplemente porque sus palabras parecían sinceras.
-Pero hija, las personas como ella nunca cambian te lo digo yo. Además de que, si Tom y tú estáis destinados nadie tiene porque poneros juntos.
-Por favor mamá-la miré desafiante-solo intenta ayudarme.
Silencio.
-Van a cerrar las tiendas-me puse el cinturón y miré al frente.
Ví como mi madre me miraba aún preocupante y arrancó el coche.
Entramos a varias tiendas y la tensión entre nosotras desapareció rápidamente al ver vestidos. Somos mujeres no es nuestra culpa. Por mi desgracia y como me lo temía, demasiados vestidos no iban conmigo, me daba hasta vergüenza seguir mirándome al espejo. Pero por fin, encontré el perfecto, el primero con el que una sonrisa se dibujaba en mi rosotro al verme en el espejo. Me veía, guapa.
-Este mamá-mirándome en el espejo.
-Te queda genial-me dijo mi madre con sus manos unidas en su pecho.
Era un vestido de tirantes negros atado al cuello; tenía un poco de escote y donde más se ajustaba era debajo del pecho pero dejando lo otro al vuelo. Así no se me notaba mi odiosa barriga.
Al llegar a mi casa, feliz coloqué el vestido en una percha y lo colgué en un sitio aparte para que nada lo estropeara y quedara bien estirado. Era tan bonito y estaba deseando saber que es lo que diría Tom al verme. Me imaginé lo mejor, que Vanesa hablaba con Tom y él sin pensarselo vendría a mi para cogerme de la cintura y aproximarse hasta mis labios y poder fundirnos en un beso...eterno.
-Cariño.
Pegué un salto al oir a mi madre entrar sin aviso alguno a mi habitación y porque había desecho lo que estaba soñando despierta.
-¿Si mamá?
-Bill está fuera.
-¿Bill?
¿Qué es lo qué haría aqui a estas horas? Salí de mi habitación y fui a la entrada, Bill estaba de espaldas.
-¿Si Bill?
Se dio la vuelta lentamente y me enseñó una enorme sonrisa.
-¿Qué haces?
-Iba a ir a cenar...¿por?
-Por si te querías venir a echarte una partida a la play con mi hermano y yo.
-Ohm me encantaría pero, mi madre ya ha preparado la cena y es viernes. Ya sabes nuestro viernes familiar.
Mis padres no tenían otra cosa que hacer que dejarme todos los viernes encerrada. Tenían que estar conmigo, todos juntos para hacer nada. Veíamos la tele, jugabamos a juegos de mesa, lo de todos los días pero se aferraron a la idea del viernes y aqui estoy.
-Es verdad, se me había olvidado.
Bill sacó a relucir su dentadura. La tenía torcida, no mucho pero era algo que a él le quedaba bien. En serio y no se porque me lo resultaba.
Sonreí algo nerviosa y no se porque llegué a ponerme así.
-Buenas noches, Bill.
Hice ademán de cerrar la puerta pero el espera de Bill, me hizo que volviése a mi sitio.
-¿Qué ocurre?
-Era para si mañana te venías con nosotros a la fiesta.
Bill entrelazó sus manos, en acto de nerviosísmo.
-Como mañana todo el día vamos a estar con fotos, y entrevistas y cosas de esas... por eso te lo pregunto ahora-continuó.
-Verás, yo también tengo que ayudar a mi madre, será mejor que nos veámos allí.
-Está bien.
Me volvió a sonreir y yo dulcemente se la devolví.
-Cielo a cenar.
Mi madre pasó por detrás mia con una bandeja para colocarla en la mesa del comedor.
-Bueno que te aproveche.
-Muchas gracias.
Bill se quedó posado en mi puerta, esperaba algo y entonces caí que no fui cortés.
-¿Quieres...quedarte a cenar?
-¿Ehm? No, no- sacudió la cabeza y se metió sus manos en los bolsillos traseros de sus vaqueros- Ya he cenado pero, muchas gracias.
-Está bien. Ya si, hasta mañana.
Cerré la puerta y lo último que vi, fue la pequeña sonrisa de Bill.


-Mamá, estoy demasiada nerviosa.
Hacia media hora que mi madre había aparcado enfrente del local donde se celebraba la fiesta y la noche era muy cerrada. Por supuesto llevaba mi gran vestido que cada vez que lo miraba, lo veía más bonito. Para acompañarlo, mi madre me hizo un recogido y me lo echó hacia el lado derecho de mi hombro, que se notaba, lo largo que lo tenía.
-No estés nerviosa, todo saldrá bien.
Mi madre para tranquilizarme, posó su mano derecha en mi pierna izquierda y lo consiguió.
Le sonreí dulcemente y suspiré.
-Simone me ha dicho que te traerá ella.
Asentí. Abrí la puerta y salí de mi audi a6 blanco haciéndose un gran nudo en el estómago.
-Pásatelo bien.
Me dijo mi madre antes de que cerrara la puerta. Cuando se hubo ido, avancé unos cuantos pasos algo torpe debido a los tacones, y me paré enfrente de la puerta de donde provenía un buen ambiente de fiesta. Me armé de valor y ahí estaban, la mayoría jóvenes bailando e intentando conseguir unas fotos y unos autógrafos de los artistas invitados que estaban en sala VIP. Intenté localizar a mis chicos y al primero que divisé fue a David y a Simone que hablaban plácidamente en la barra. Me acerqué para saludarles y preguntarles.
David estaba enfrente de Simone, así que ella no podía verme. Cuando David me vió, vi como puso los ojos en blanco y le daba un pequeño golpecito a Simone que rápidamente posó su mirada en mi con esa encantadora sonrisa.
-¡Sam! Estás preciosa- me dijo mi adorable amiga mientras me abrazaba fuertemente.
-Estás guapísima, Sam.
David también me piropeó haciendo que mis mejillas sonrojaran.
-Muchas gracias a los dos- les dije mientras no podía dejar de parar de tocarme el vestido.- ¿Y los chicos?
David y Simone empezaron a buscar con la mirada.
-No tengo ni idea-me dijo Simone.
-Hace unos segundo estaban aquí al lado.
-Vale, los iré a buscar.
-Si, no estarán muy lejos-me dijo Simone- A lo mejor ni te reconocen.
Intenté sonreir a lo que parecía una broma.
Me puse a buscar, aquello era muy grande. Había un pequeño escenario al final de la sala donde no estaban, con los chicos del instituto tampoco estaban además de que, no me limité a mirar mucho por ahí debido a que no se hablan con ninguno. Así que, me queda los servicios y las salas VIP. Empezaré por los servicios.
Me dispuse a ir cuando sentí unas palmas detrás de mi y silbaba aquel sonido cuando ves a alguien que está bueno, ese fiu, fiu. Me puse algo tensa porque jamás me han dicho eso a mi y no tenía porque ser ahora así que me estaría confundiendo y seguí para adelante.
-¡Sam!
Una mano se posó en mi hombro y cuando me di la vuelta estaban Georg y Gustav detrás de mi.
-¡Oh chicos!
-Te hemos estado silbando-me dijo Georg.
-¿Eráis vosotros?
-Si, ¿es qué no te das por aludida a los piropos?-continuó Gustav.
-Sabes que no.
-No seas tonta que estás preciosa- Georg me abrazó.
-Casi ni te reconozco, te iba a tirar los tejos- bromeó Gustav y también me abrazó.
-¿Dónde estáis?
-Estabamos en la sala VIP, ya somos gente importante- Georg sonrió.
-Ohm es verdad-achiné la mirada- pues, ¿puedo estar con la gente importante?
-Tú eres más importante que nosotros- Gustav me dio un pequeño golpecito.- Venga vamos a tomarnos algo.
-¿Y los gemelos?
Pregunté por los dos pero por quien quería saber era por Tom.
Gustav me respondió mientras nos sentabamos en los taburetes de la barra y Georg pedía por nosotros.
-Bill sigue arriba y Tom..-empezó a mirar por la sala- me había parecido verle con una chica.
-Propio de él-Georg asomó la cabeza y empezaron a reir.
Para no parecer molesta reí yo tambien. ¿Con quién demonios estaba Tom? Empecé a mirar por la sala y por más que miraba no lo encontraba por ninguna parte y ahora que me estoy dando cuenta, a Vanesa tampoco.
¿Estaría hablando de mi? Seguro, Vanesa me lo había dicho y creo en su palabra. Mi madre tiene que estar equivocada me dije en mi fuero interno.
Pegué un trago a mi vaso de nestea mientras mi cuerpo se meneaba poco a poco al son de la música al igual que mis dos acompañantes pero que estos, pasaron de la vergüenza y se pusieron de pie menéandose como un buen discotequero. Georg me extendió la mano para que bailara con ellos pero mi gran vergüenza me lo impidió y me quedé observándoles riéndome cada vez más de ver a mis dos amigos intentar ligar con chicas bailando.
-Que curiosa puede llegar a ser la fiesta...
Me quedé un instante quieta pensando en aquel chico que se había acercado a susurrarme algo al oído pero cuando oli su aroma supe de inmediato de que se trataba de mi mejor amigo, Bill.
-...está entrando gente de lo más peculiar y cuando menos te lo esperas una estrella aterriza para dejarlos a todos por debajo de ella.
Nunca me habían echado un piropo así, asi que no me pude contener y una risa tonta me vino y me di la vuelta para ver al autor de aquello quien me observaba con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Cómo puedes ser tan mono?
-¿Cómo puedes ser tan guapa?
-Bill que me sacas los colores.
-Y es lo que tengo que hacer, tengo que decirte la verdad Sam. Hoy estás preciosa además de los otros días.
No pude volver a contenerme y aquella risa tonta que la odio me volvió a salir y tuve que agachar mi mirada oyendo como Bill se reía también.
Cuando levanté la mirada no me esperaba lo que me encontré...deseé no haber levantado la mirada....o mejor aún no estar ahí. Mi corazón se paró un minuto y un nudo en la garganta se me formó rápidamente al ver al hombre que más quiero manuseándose con la mujer que más odio en la vida y con la quien creía que había echo las paces. Vanesa estaba...estaba besando a Tom.
-¿Sam?
Bill me daba pequeños golpecitos para que reaccionara.
-¿Qué te pasa?
-Ehm-giré rápidamente la cabeza hacia él-. Nada, no me pasa nada-sonreí disimultante.
¿Sonreir? En ese momento lo que quería era irme de allí...mi madre tenía razón, ¿por qué nunca escucho a mi madre? Pero Vanesa no se merece a Tom después de lo que me dijo...¡Eso es! No se como pero me tengo que armar de valor y no tenerle miedo a Vanesa e ir a decirle a Tom lo que esa pretende.
-Ahora vuelvo.
Antes de que me pudiera decir nada, ya iba en camino de ir a hablar con Tom. Cuando me acerqué a ellos me dolió tanto verlos así, Tom parecía que disfrutaba, como me gustaría ser la que ahora mismo está besando, la que ahora mismo le está tocando y la que ahora mismo está disfrutando...
-Tom- dije con la voz cortada.
Tom despegó sus labios, sus dulces labios de los de Vanesa que ésta me echo una mirada de asesina... Tom se despegó hasta de sus brazos al verme y se quedó con los ojos en blanco.
-¡Sam! Estás preciosa.
-Las ballenas nunca cambian.
Soltó Vanesa en un soplido y Tom le miró por el rabillo del ojo.
-¿Puedo hablar contigo un segundo, Tom?
-Por supuesto Sam, no me tienes que pedir ni permiso.
-¡No!
Vanesa le agarró del brazo cuando este se dirgía hacia mi.
-Vanesa, ¿qué haces?
-¿No puedes hablar con ella después?- se acercó a él y le murmuró algo para que no lo oyera pero lo oí perfectamente-. Si la gorda esta te dirá cualquier barbaridad.
-Vanesa por favor, no empieces.
Tom me cogió de la cintura y se marchó conmigo dejando a Vanesa con el hocico torcido.
Nos fuimos a un rincón de la sala para poder hablar agusto.
-Sam que guapa estás en serio-me dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
¿Pero por qué me dices estas cosas y te enrrollas con la primera que piyas? Si tuviera valor a decirle todo esto, si tuviera valor de plantarle un beso aqui y ahora mismo para demostrarle que me está haciendo daño cuando lo he visto así y que lo único que quiero es que yo esté en el lugar de Vanesa... Pero no puedo, no soy capaz porque se que aunque me diga estas cosas el no podrá acabar conmigo.
-¿Te gusta Vanesa?
-¿Qué?-enarcó una ceja.
Le mire con ojos suplicantes para no poder volver a repetirle la pregunta.
-Bueno Sam se que no te llevas bien con ella pero no se, ha venido a mi algo arrepentida y esta mazo de buena.
-Vale, se que estña buena pero a mi también ha venido arrepentida Tom pero, ¿sabes lo qué me ha dicho esta mañana? que lo único que quería de ti era la fama.
-¿En serio?
-¿Te engañaría yo?
-Claro que no.
Al parecer no le afectó tanto y eso era señal de que Vanesa no le importaba tanto, menos mal.
-Ahora vuelvo, a mi nadie me toma el pelo.
Hizo ademán de irse pero volvió a mi.
-Gracias.
-Para nada-me sonrojé y le enseñé una gran sonrisa que se dibujaba en mi rostro.
Parece que las cosas van a ir a mejor. Observé a mi Tom como se dirigía donde aquella... Vanesa fue enseguida a abrazarle pero Tom la quitó enseguida. Pude ver la reacción de esta cuando Tom se lo estaba diciendo y hacia gestos de súplica mientras que yo en este rincón estoy disfrutando más que nadie.
Tom volvió hacia mi sitio algo decepcionado, se lo noté en aquellos pequeños ojos marrones.
-Lo siento Tom-le dije para que se animara.
-Bah, tendré que acostumbrarme de ahora en adelante muchas chicas se acercarán a mi por la fama.
-No creo que sea la fama, no todas tienen que ser igual, sabes que eres un chico muy guapo que puede tener a la que quiera.
-Si y mira que es verdad ¿eh?-se puso una mano en su pecho con una gran sonrisa pícara.
-No te lo creas tanto que te lo he dicho por cumplir.
-Si anda.
Nos empezamos a reir. Como me gusta, el nudo ya se me ha pasado por mariposas, miles de mariposas en el estómago. Tengo una duda muy grande, es que Tom me demuestra que puede llegar a sentir algo por mi...no se.
Quise pasar de ese tema y pasarmelo a tope con mis mejores amigos que esta era su fiesta y no tenía porque aguarsela debido a mis ralladuras de cabeza que a veces, casi siempre no dan a lugar a nada.
Perdí a Tom un instante, paré de bailar y empecé a buscarle con la mirada. Si puedo parecer tonta pero esta noche quiero que esté conmigo y no vuelva a caer en manos de cualquier otra como Vanesa pero no, suspiré alivida, Tom estaba hablando con un chico, un chico así que no tengo nada que temer. Volví a sonreir y volví a mi danza algo mala, pero como estaba al lado de Georg y de Gustav tampoco se me iban a fijar mucho en mi.

Ya eran las dos y media de la mañana y la fiesta seguía igual de llena. Nos sentamos los cinco en los taburetes de la barra observando a aquellas personas pasárselo en grande.
-Dios, pues estas fiestas las vamos a tener por lo menos veinte veces al mes-exageró Gustav y los demás reímos.
-Pues a mi no me llaméis-bromeé.
-Vaya que no, que a ti se te nota que te gusta la fiesta tía-Gustav que estaba a mi lado empezó a darme codazos y no pude evitar el reirme por aquella tontería, la falta de sueño.
Nos volvimos a quedar los cinco, rendidos, eclipsados observando a la gente pero oí un psshh me pareció extraño así que pensé que estaba alucinando pero otra vez, psshh. Miré para mi lado derecho y vi al mismo chico con el que estaba hablando Tom hace unas horas que me hacía señas con sus manos para que me acercara. Me pareció bastante raro que aquel chico pijito moreno de ojos verdes me estuviera llamando a mi. Al principio dudé pero luego pensé que al haber estado hablando con Tom se le habría olvidado algo y me estuviera llamando a mi para avisarle. Mis piernas cansadas respondieron y caminaron hasta el chico.
-¿Qué quieres?-le dije.
-Verás, es que antes he estado hablando con Tom no se si me has visto.
-Si, os he visto, ¿y?
-Es que...-empezó a mirar para los lados-...a Tom le daba vergüenza y me ha pedido el favor a mi para decirtelo.
Este tio me estaba llegando a asustar.
-¿Pero el qué?
-Tom me ha dicho que quiere verte ahora en el patio de atrás.
¿¡¡¿¿Qué??!!? Tuve que decirle a mi fuero interno porque no era plan de gritar en medio de la fiesta. No me lo creía mucho lo que me estaba diciendo.
-Que si que es verdad-continuó el chico al ver mi cara de no convencida-. Mira, ¿no ves qué no mira para aqui?-me torció la cara y me hizo mirar a aquel chico con rastas que seguía en el mismo sitio de donde lo había dejado.
-A ver no está mirando para aqui porque el no sabe que estamos hablando-le expliqué.
-Eso es lo que tú piensas. Dime, ¿es qué ultimamente no se ha portado raro contigo? ¿más cariñoso de lo habitual?
Lo cierto es que, tiene razón. Es lo que he estado sintiendo que Tom estaba muy cariñoso conmigo. Una pequeña sonrisa se dibujó en mi cara.
-Entonces...¿le gusto?-le dije aguantando toda mi emoción.
-Pues claro tonta, ¿a quién no le vas a gustar con lo guapa que tú eres?-me acarició la mejilla como solo Tom lo hace-. Venga estas tardando, Tom irá dentro de nada asi que...-me empujó hacia el lugar donde tenía que encontrarme con Tom-esta noche es la tuya-el chico me colocó enfrente suya y después me regaló una sonrisa de oreja a oreja-. Me ha dicho también que le esperes de espaldas y que cuando oigas pasos le digas algo bonito.
Eso no encajó, conozco a Tom y esas cosas él no las hace.
-Si se que es raro en Tom y tú también lo sabes pero..-se encogió de hombros.
-Bueno está bien.
El chico me dejó en aquel patio que tan solo se alumbraba por una pequeña farola. De fondo ya no se oía la música de dentro si no de la ciudad. Los pelos se me pusieron de punta no se si por el frío o por los nervios. A Tom le gusto, le gusto, no me puedo creer que todo lo que he estado esperando durante tanto tiempo fuera a ocurrir esta noche. No pude evitar el sonreir de oreja a oreja como una tonta. La puerta se sintió y me puse tensa, el nudo en la garganta y en el estómago aparecieron de nuevo y con más fuerza. Me vinieron a la cabeza muchas imágenes que podía ocurrir desde que yo me daba la vuelta pero primero, tenía que decirle eso bonito que me ha pedido. Suspiré.
-No sabes lo feliz que me estas haciendo al saber que me quieres como yo te quiero a ti, Tomi.
Esperé una respuesta, un acercamiento por detrás, un beso, un aliento, pero nada. Me giré rápidamente y aquella escena no es la que se me había pasado por la cabeza. Mi corazón se paró y mi respiración era cada vez más rápida porque estaba buscando aire. A quien le había dicho esas palabras no era Tom, bueno a él solo no. Todo mi instituto se estaba aguantando la risa hasta que explotaron. Carcajadas y más carcajadas. Vanesa estaba la primera riéndose a más no poder con aquel pijito. Las lágrimas me iban a salir disparadas...pero lo mejor de todo es que Tom estaba allí...el primero de todos frunciendo el ceño y con los ojos fuera de sus órbitas...Gustav, Georg y Bill le acompañaron. Veía en sus rostros la impotencia que tenían de no poder salvar a su mejor amiga de aquel espectáculo. Soy aquel payaso rídiculo de un patético circo.
-No sabes lo feliz que me estas haciendo al saber que me quieres como yo te quiero a ti, Tomi, ¡Tomi!
Vanesa empezó a imitarme y a burlarse más de mi. Las lágrimas no cesaban, no podía mirar a Tom, mi mirada se clavaba en el suelo. Ni cuando Vanesa se acercó a mi a darme golpes en la cabeza despegué la mirada.
-A ver cuando aprendes ¡gorda! que de ti nadie puede enamorarse y menos Tom.
En otras situaciones en los que me han llamado gorda Tom iba a mi rescate pero ahora...tenía que saber como era su rostro ahora, subí la mirada y me encontré una mirada de Tom humedecida. Yo sentía que quería sacarme de ahí pero algo o alguien se lo impedía.
-Lo siento-le dije en un susurro.
Las carcajadas al igual que mis lágrimas no cesaban.
-Eres mi amiga Sam-Tom me susurró-. Yo..no...
Dilo ya y me destrozas enterita. Di ya que no puedes quererme como a algo más.
Junté toda mi rabia y no se como mi mano fue a parar en la mejilla de aquella rubia tetona. Las carcajadas desaparecieron y me fui enseguida de ahí empujándole a todos y pasando justamente al lado de Tom que éste se quedó en su sitio mientras escuchaba las risas de mis amigos, Georg y Gustav reirse por la bofetada que le había metido.

2 comentarios:

Grecia dijo...

porfavorr la continuacionn porfavorr .. esta muyy buenaaaaaaaaaaaaaaaaaa :D:D

Grecia dijo...

PORFAVORR cuelga laa continuacionnn porfaaa ! :D